¿Qué dificultades encuentra un hispanoparlante al presentar examen estandarizado como GMAT/GRE y cómo evitarlas?

Los exámenes GRE (Graduate Record Examination) y GMAT (Graduate Management Admission Test) son exámenes estandarizados y adaptativos que representan un elemento medular para la aplicación a un posgrado de alta calidad. Estos exámenes se basan en un principio de comparabilidad, donde se pretende comparar a todos los estudiantes frente a la misma norma. Este principio no siempre se cumple, ya que existen diferencias de idioma, semánticas y culturales para los postulantes con una lengua nativa distinta al inglés. A continuación analizaremos las principales dificultades que enfrenta un hispano parlante al presentar una examen estandarizado como el GMAT o GRE.

Para muchos hispanoparlantes, el GRE o GMAT es el primero y probablemente el único examen de este tipo que hará en su vida académica. Para estudiantes estadounidenses, ellos son unos de los varios exámenes estandarizados a lo largo de su vida. Consideremos que, al menos al salir de la preparatoria, la mayoría de los estudiantes estadounidenses realizaron el SAT, examen de admisión para la mayoría de los programas de licenciatura en es país. Este examen incluye secciones de lectura de comprensión, escritura y matemáticas, habilidades que se evalúan también en el GMAT y GRE. Para esta prueba, muchos estudiantes empiezan a prepararse desde el inicio de la preparatoria.

Para estudiantes de algunos países, entre ellos los latinoamericanos, ser evaluados mediante estas pruebas, representa una desventaja. De acuerdo con lo que menciona Borunda (2018), las pruebas estandarizadas, están basadas en el principio de comparabilidad, pretenden ser un elemento estándar y objetivo para comparar a los estudiantes sin importar qué carrera y en qué universidad estudiaron. Para que el principio de comparabilidad fuera válido, los examinados que no son nativos de inglés, deberían de tener el mismo nivel de conocimiento de la lengua y aculturación que un estudiante nativo

Probablemente el perfil latinoamericano no fue considerado en el “estándar” del examen, ya que los postulantes hispanoparlantes son una minoría de los que lo presentan. De acuerdo con estadísticas ofrecidas por el Graduate Management Admission Test, se estima que sólo el 3.3% de los postulantes son latinoamericanos (GMAC 2016). Por su parte, en un documento publicado por Educational Testing Service, compañía que aplica el GRE, se menciona que entre el 1 y 2% de los exámenes realizados entre julio de 2013 y junio 2016 era de América Latina (ETS 2017).

La forma en que aprendimos

En Latinoamérica, el sistema educativo evalúa con exámenes de conocimiento y memorización más que con exámenes de agilidad. Muchos estudiantes acostumbran estar a toda potencia estudiando la semana de exámenes para memorizar conceptos y mecanizar procedimientos, y no se enfocan en comprenderlos y generar las competencias o habilidades. Memorizar y mecanizar es suficiente para el tipo de exámenes a los que se enfrentan los estudiantes en Latinoamérica a lo largo de su vida académica. Inclusive, se les aplican exámenes en los que se pregunta el mismo ejercicio de la tarea o el ejemplo del pizarrón. Un problema distinto que los obligará a pensar y ser creativos es criticado porque “no se vio en clase”. Tanto en el GRE como el GMAT se evalúan temas del curriculum de la preparatoria, pero con un nivel de profundidad y abstracción que sólo podría medirse con problemas que cambian la jugada y obligan a pensar “out of the box” en soluciones creativas, con el fin de demostrar si el postulante tiene un nivel de entendimiento profundo.

La forma en que los estudiantes hispanoparlantes aprenden muchos de los conceptos es distinta a la manera en que se abordan en el examen. Probablemente los tipos de ejercicios o problemas que se encuentran en estas pruebas son muy distintos a la manera en la que estos aspirantes las aprendieron en la escuela, y la forma en la que las guías oficiales abordan los conceptos tiene que ver con el sistema educativo estadounidense. Por ejemplo, problemas de mezclas, proporciones y razones pueden resolverse con regla de tres, un concepto que se enseña así directamente en Latinoamérica y que es posiblemente el más usado en nuestra vida cotidiana, pero que no se menciona como tal en las guías o los ejemplos de la literatura oficial de preparación para el examen.

La barrera del idioma

El GRE y GMAT son exámenes que miden ciertas habilidades de razonamiento cuantitativo, razonamiento verbal y de escritura: no son exámenes de inglés. El examen lo realizan de igual manera los angloparlantes y, en muchos casos, no obtienen los puntajes deseados a pesar de ser su lengua nativa el inglés. Ahora bien, para los postulantes hispanoparlantes, el hecho de tenerlo que hacer en inglés trae una complejidad adicional. El cambio en el idioma y el tener que razonarlo en un idioma distinto a nuestra lengua nativa son condiciones que consumirán más energía y posiblemente tiempo que si lo hicieran en español.

Sin embargo, no todo es desventaja para los hispanoparlantes. En el caso del GRE hay un componente de vocabulario muy importante, y existen palabras que se clasifican de alta dificultad que tienen una raíz latina, por lo que probablemente sean parecidas al Español, algo difícil para alguien que sólo habla inglés. Algunos ejemplos son invincible, superfluous y rejuvenation, palabras que si aparecen en el examen probablemente sean sencillas para alguien que habla español y mucho más difíciles para alguien que no habla una lengua de origen latina, ya que por lo general se utilizan en contextos formales.

La barrera cultural

Culturalmente también los examinados hispanoparlantes están en desventaja, ya que muchos de los temas de las lecturas, preguntas de razonamiento, y en algunos casos word problems, se basan en situaciones de la vida cotidiana norteamericana. En ocasiones serán ajenos a nuestra realidad y se tendrá que hacer un esfuerzo extra por comprenderlos y no divagar en detalles que no aportarán nada a la solución de un ejercicio. Un claro ejemplo son los problemas que hablan de niveles de los estudiantes en la universidad. Hablar de un senior, un sophomore o freshman, será algo muy natural para un estadounidense, pero nosotros, como hispanoparlantes, probablemente no estemos familiarizados con que los freshman, son estudiantes de primer año, o los senior son los que están por graduarse.

Cuando un examen estandarizado, como el GMAT o GRE es aplicado a estudiantes internacionales, no sólo mide álgebra, aritmética o inglés, sino que también obliga a un estudiante a superar diferencias culturales que lo colocan, por diseño, en desventaja. (Borunda 2018)

Estrategias

Todas las dificultades mencionadas anteriormente pueden minimizarse si el estudiante se prepara de la manera correcta, tomando en cuenta estrategias que le permitan responder eficientemente. Las horas que tiene que invertir un hispanoparlante para preparase generalmente serán más que las de alguien cuya lengua nativa es el inglés. Sin embargo, si lo hace estratégicamente, teniendo en mente las diferencias culturales y semánticas, podrá alcanzar puntajes altos que lo pongan a la par de cualquier candidato a nivel internacional.

A continuación te compartimos algunas estrategias que puedes llevar a cabo al prepararte para el examen:

1.- Relacionar los temas con lo aprendido anteriormente: al abordar cierto tipo de problemas, como estudiante tendrás que hacer un esfuerzo por recordar la manera en que aprendió el concepto y los detalles que le hicieron aprenderlo. Pensar que la división de fracciones de resuelve mediante la “Ley del Sandwich” para los mexicanos, “Las orejas” para los colombianos o la “doble C” para los venezolanos, te hará más ágil y te ayudará a ahorrar tiempo y energía.

2.- Estudiar Vocabulario: adicionalmente a tener habilidad de comprensión lectora y de razonamiento crítico, memorizar de forma estratégica palabras que aparecen frecuentemente en el examen puede hacer una gran diferencia. Por ejemplo, aprenderse las palabras por clusters que tienen significado similar y ordenarlas según el nivel de intensidad. 

3.- Aprender a traducir entre el inglés y las matemáticas: tener bien aprendida la manera de expresar matemáticamente expresiones que aparecen comúnmente en el examen, como greater than, triple o x years ago, te harán más ágil al plantear word problems. Esta es una estrategia que aplica para cualquier estudiante, y te dará ventaja si te conviertes en un experto para traducir del texto a la ecuación.

4.- Estudiar en inglés, relacionarlo en español: Los ejercicios tipo examen siempre deben de ser en inglés, pero las estrategias, atajos y tips pueden nombrarse o hacer alusión a algo en español que nos haga tomar acción. Por ejemplo, cuando ves un problema y automáticamente piensas en una terna pitagórica o en usar la multiplicación cruzada, no necesitas saberte el nombre de estas herramientas en inglés, solo poder recordarlas para utilizarlas al resolver cierto tipo de problemas.

Este tipo de estrategias pueden irse aprendiendo con el tiempo y la práctica, pero al prepararse con una metodología enfocada en hispanoparlantes y en una comunidad de estudiantes que habla español permearán más rápidamente y serán adoptadas más fácilmente. Si tu objetivo es hacer el GMAT o GRE, haz un plan que incluya estas estrategias y asesórate con alguien que tenga este enfoque.



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