¿Cómo te enfrentas a la presión?

Familia, proyectos personales, trabajo, procesos de admisión. Parece que nuestra vida se mueve tratando de cubrir todos nuestros intereses y que el tiempo apenas alcanza. La clave está en la perspectiva

Es necesario organizarse. Una de las cosas que en Scholastica le recomendamos a nuestros asesorados de GRE y GMAT es que se apeguen a su plan de estudios. Esto no es solo para que podamos ofrecerles un acompañamiento más efectivo, también les permite que su tiempo sea más provechoso y que las horas restantes puedan ser utilizadas en los otros aspectos de su vida.

De entrada, te aconsejamos que también tengas horarios para el trabajo, el ejercicio, proyectos, amigos y familia. Sabemos que no todo depende siempre de uno y que muchas veces nuestros planes se pueden ver alterados por aspectos externos. Intentar mantenerse al margen del plan puede parecer estresante, pero aquí te va una nueva perspectiva.

Pensemos en el estrés como cualquier otra situación: con un lado malo y uno bueno. El estrés causado por tener múltiples tareas que atender puede resultar dañino si se mezcla con una mala organización, procrastinación  y una mala actitud de respuesta. Por otro lado, el estrés puede ser beneficioso si sabemos reaccionar a él.

Hay efectos del estrés que tal vez ya habrás notado: te tiene alerta, hace que reacciones enérgicamente, y da la sensación de estar frente a un reto que no identificamos. Tal vez la primera tarea ser cambiar la respuesta. Cuando nos sentimos estresados, lo primero que buscamos hacer es eliminar el estrés y en ello perdemos tiempo y energía. Te recomendemos que dejes ese objetivo del lado, mantén la vista en tus metas y cumplirlas.

Aprovecha el estado alerta. Aunque sientas que la atención solo existe para el sentimiento de estrés, redirígela. Si vas a mantenerte en ese estado de interés, identifica prioridades. Elige una tarea a realizar y concéntrate en ella hasta terminarla, haz lo mismo con los demás hasta haber cubierto tus deberes.

Canaliza la energía. No estar relajado no tiene que ser algo malo. Cuando estamos en fiestas, haciendo ejercicio o compitiendo por algo vemos la energía como una fuerza que nos ayuda a rendir mejor. Además, ese vigor hace que actuemos con mayor velocidad. Si ya estamos alertas respecto a nuestros deberes y además usamos la energía para hacerlo en un menor tiempo y de la mejor manera, ya estamos del otro lado.

No intentes eliminar el estrés, velo como un reto. Una vez que logras sobrepasar una situación de estrés, serás capaz de enfrentarte a una misma situación con más facilidad. Cada vez que te enfrentas a algo y utilizas los obstáculos a tu favor para superarlo te vuelves resiliente; cada reto te da nuevas habilidades y es como subir de nivel.

Además te sugerimos algunos tips para evitar el estrés dañino respecto a tu examen. Es importante que te prepares: ten claro los requisitos y fechas de admisiones de las universidades a las que aplicarás, familiarizate con los formatos de estas pruebas estandarizadas y conoce tu desempeño a la perfección para saber en qué áreas invertir mayor tiempo; finalmente: practica hasta dominarlo. Un día antes del examen asegúrate  de tener planeada la logística del día siguiente, tener lo que necesitas en mano, dormir temprano, comer sanamente para tener energía y salir con tiempo al lugar donde lo realizarás.

En resumen, focaliza tu atención y energía hacía tus tareas y ve tu situación como un reto; no te desgastes intentando eliminar el estrés. Aprovecha los obstáculos como herramientas a favor y ve aprendiendo de aquella situación no deseada —grandes logros surgen de abandonar tu zona de confort. Ojo, identifica entre el estrés dañino y el benéfico, no se trata de poner el cuerpo en peligro sino de tomar los momentos incómodos como una oportunidad de crecimiento. Enfrentarse al estrés no se trata de evitarlo, sino de cambiar de perspectiva y aprender a responder.